Conoce a quien está detrás de la mesa:
¡Hola, soy Rebeca! La persona detrás de Sentados a la Mesa.
Dios puso en mi corazón crear este espacio: una tienda, sí, pero también un lugarcito con propósito.
Un rincón donde comparto mis diseños y aquello que aprendo de Jesús.
Sentados a la Mesa nació de una imagen que me marcó: la mesa como símbolo de encuentro, comunión y gracia.
Ese lugar de intimidad… esa cita.
Una mesa donde todos son bienvenidos por el Rey; donde no hay prisa ni distancia, solo un Dios que nos espera para compartir el pan.
Amo escribir, crear y cuidar los detalles… pero más que nada, amo al Señor. Y mi deseo es que todo lo que encuentres aquí te acerque un poquito más a Él.
Gracias por estar aquí.
Toma asiento, hay lugar para ti.

Misión
Sentados a la Mesa es el sueño que Dios puso en mi corazón y al que dedico todo mi amor y esfuerzo.
Mi misión es que cada diseño y cada palabra transmitan a Jesús de una manera cercana, recordando que Él nos ama profundamente y cada día nos invita a Su mesa.
Trabajo con dedicación, cuidando cada detalle como si fuera un regalo, porque anhelo que lo que encuentres aquí no sea solo un producto, sino también una semilla de fe, esperanza y amor.
Visión
Deseo que Sentados a la Mesa sea mucho más que una tienda:
que se convierta en una comunidad donde podamos inspirarnos mutuamente a vivir cerca de Jesús.
Sueño con que cada creación llegue como un recordatorio de que siempre hay lugar en la mesa de Dios:
un lugar de gracia, descanso y encuentro.
Mi visión es seguir creciendo en este llamado, sembrando con excelencia, dedicación y amor, para que cada persona que llegue aquí se sienta bienvenida, acompañada y amada.
Nuestros valores
En Sentados a la Mesa, todo nace desde el amor de Jesús.
Estos son los valores que sostienen cada cosa que hago y me recuerdan por qué este espacio existe:
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Fe: porque todo comienza confiando en que Dios es el centro y guía de este proyecto.
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Amor: porque cada detalle está pensado para reflejar el corazón de Cristo.
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Excelencia: porque creo que lo que hacemos para el Señor merece lo mejor, incluso en lo pequeño.
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Verdad: porque la Palabra de Dios es el fundamento, y nunca pasará.
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Cercanía: porque aquí nadie está de sobra; todos tenemos un lugar en la mesa.
Estos valores son mi manera de trabajar y también mi manera de servir.
Mi anhelo es que, al sentarte a esta mesa, encuentres un reflejo del amor de Dios en cada palabra, cada diseño y cada detalle.
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